El templo parroquial San Antonio de Padua fue remozado con trabajos de pintura, reparación de techado, restauración de áreas interiores y exteriores, mejoramiento de instalaciones eléctricas y sanitarias, y adecuación de espacios para la feligresía; esta intervención devolvió al icónico templo de Bonao su esplendor arquitectónico y funcional, garantizando un lugar digno de culto y encuentro comunitario en el corazón de la provincia.