Se trata de una intervención vial que incluyó el repintado de marcas viales (señalización horizontal) y la instalación de barandas de protección a lo largo del tramo comprendido entre San Cristóbal y el Río Nizao. El objetivo fue reforzar la seguridad vial, especialmente en tramos que presentan riesgo elevado, ante la posibilidad de salidas del pavimento o falta de elementos de protección para conductores y peatones.