Este proyecto consistió en la transformación radical de la antigua
carretera de San Isidro, que pasó de ser una vía congestionada de dos carriles
a una moderna avenida de ocho carriles (cuatro por sentido). La intervención
técnica abarcó un tramo de aproximadamente 8 kilómetros, desde la Avenida
Charles de Gaulle hasta la entrada de la Base Aérea de San Isidro. La obra fue
diseñada para absorber el explosivo crecimiento habitacional y comercial de la
zona, que cuenta con más de 20 proyectos residenciales de gran escala.
La remodelación incluyó la construcción de un paseo central arborizado,
amplias aceras peatonales y un moderno sistema de drenaje pluvial para eliminar
las inundaciones históricas de la vía. Un componente clave de la seguridad vial
fue la instalación de una barrera física central para evitar giros en
"U" peligrosos, complementada con retornos operativos seguros y
cruces peatonales señalizados. Asimismo, se dotó a toda la avenida de un
sistema de iluminación LED de alta potencia y señalización horizontal y vertical
bajo estándares internacionales.