Este proyecto consistió en la intervención integral de la malla vial de Nueva
Jerusalén, un sector que presentaba un alto déficit de pavimentación y
condiciones críticas de acceso. La obra técnica incluyó la preparación de la
sub-base y base de las calles, la construcción previa de aceras y contenes
(donde no existían) para garantizar el drenaje, y finalmente la aplicación de
una capa de asfalto caliente de alta resistencia.
La intervención se realizó bajo el marco del Plan Nacional de Asfaltado,
priorizando las rutas de acceso principal y las calles internas que conectan el
sector con la Avenida Ecológica y la Autopista de San Isidro. Esta mejora ha
impactado directamente en la reducción del polvo y el lodo, facilitando la
entrada de servicios básicos (transporte público, recogida de basura y
patrullaje policial) y aumentando la seguridad vial en la zona.