Este proyecto consistió en la intervención integral de la malla vial del
sector Don Miguel, una zona que por años careció de infraestructura básica, lo
que provocaba inundaciones y dificultades de acceso. La obra técnica abarcó la
construcción de miles de metros lineales de aceras reforzadas para garantizar
la seguridad del peatón y contenes de hormigón diseñados para canalizar
correctamente las aguas de escorrentía hacia los sistemas de drenaje.
La intervención incluyó la construcción de badenes de alta resistencia
en las intersecciones críticas para evitar el estancamiento de agua, seguido
por la imprimación y aplicación de una capa de rodadura de asfalto caliente de
2 pulgadas de espesor compactado. Esta obra no solo mejora la movilidad
vehicular y peatonal, sino que eleva la calidad de vida y la plusvalía de las
viviendas en el sector, reduciendo la presencia de lodo y polvo en el entorno
doméstico.