El Hospital Docente Darío Contreras, principal centro traumatológico del
país, fue objeto de un amplio proceso de remozamiento y adecuación estructural,
incluyendo el techado de áreas críticas, con el objetivo de mejorar las
condiciones de atención y garantizar mayor seguridad tanto para pacientes como
para el personal médico. Esta intervención formó parte del plan nacional de
fortalecimiento de la red hospitalaria pública, priorizando centros de alta
demanda y especialización.
Los trabajos incluyeron rehabilitación de techos, impermeabilización,
reparación de áreas afectadas por filtraciones, mejoras en sistemas eléctricos
y sanitarios, así como adecuaciones en áreas de emergencia, quirófanos y
hospitalización. Estas acciones permitieron optimizar la operatividad del
hospital, reducir riesgos estructurales y elevar la calidad del servicio en uno
de los centros más importantes para la atención de traumas en la República
Dominicana.