Este ambicioso proyecto forma parte del Programa de Revitalización de la
Ciudad Colonial de Santo Domingo, financiado parcialmente por el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID). La intervención técnica se centró en la
restauración y consolidación de las fachadas de edificaciones históricas y
monumentos emblemáticos, utilizando técnicas de conservación que respetan la
materialidad original (piedra coralina, ladrillo y morteros de cal). Los
trabajos incluyeron la limpieza controlada de superficies, la eliminación de
elementos espurios y la aplicación de consolidantes para frenar el deterioro
causado por la humedad y la contaminación ambiental.
La obra no se limitó únicamente a los grandes monumentos, sino que
abarcó fachadas de viviendas de alto valor patrimonial y edificios
institucionales en calles estratégicas como la calle Las Damas, la Isabel la
Católica y la calle El Conde. El objetivo principal fue devolver la unidad
estética y el esplendor histórico al primer asentamiento europeo en América,
mejorando la experiencia del visitante y garantizando la preservación de este
sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.